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 El sueño más dulce

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>Mari<

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MensajeTema: El sueño más dulce   Lun Abr 19, 2010 7:56 pm

[center]El sueño más dulce

Resumen: Emily es una chica de 18 años, a la que su madre se la lleva a vivir a Alemania. Su nueva vida se convierte en algo interesante cuando descubre que sus vecinos son los gemelos de la banda Tokio Hotel, de la cual su mejor amiga es gran fan. Asi, este cambio que poco le gustaba se convierte en lo mejor que le ha pasado.

Genero: comedia, romance

Clasificacion: apta para todo publico

Advertencias: escenas de sexo, pero nada subido de tono

Publicado: 19/04/2010

Ultima Actualizacion: 19/04/2010


[center]Introduccion


-Y decía que ahora todo el mundo usa la moda robótica…
-…y que ellos la impusieron. Bels, me lo has dicho 50 veces!!!
-Jaja, es que estoy aburrida. ¿Te falta mucho?
-Depende, de esta canción no, del cd si. Recién voy a empezar Humanoid. La verdad, no se, para que queres que te copie toodas las letras si el cd ya las trae, tampoco se porque te las estoy pasando.
-Porque me queres mucho, y me das todas las mañas. Soy como una hermanita para vos, Emily.-
-Tenes razón. Cuando hablas de Tokio Hotel, parece que tenes 10 años y no 18.
-Jaja. No lo niego, pero vos no digas que no te derretís cuando ves una foto de Tom.
La maté con la mirada.
-Estas exagerando, no te digo que el tipo no este que se parte pero tampoco me derrito cuando lo veo.
-Aceptalo Em, estas enamorada de él, queres agarrarlo y…-el almohadón dio justo en el blanco.
-La próxima es con la silla, Bels. Cuídate.
El resto de la tarde paso así, una estupidez tras otra, hasta que la puerta de mi cuarto se abrió y mi madre entró.
-Hola Emmy, ¿como estas? ¿Pasaste bien tu día?- mi madre parecía contenta, eso era preocupante.
-Bien má, ¿vos?
-Todo bien. Tengo muy buenas noticias.
Bien, esto no era bueno. Mi madre no tiene las definiciones correctas de buenas noticias. Mire a Belén y me di cuenta que ella pensaba lo mismo.
-¿Y? ¿Vas a adivinar?- ay no. Esta muy entusiasmada.
-No voy a adivinar, porque de seguro me equivoco, y no me gusta equivocarme.
Mi madre me sonrió y dijo:
-Un solo intento. Vas a ver que no te vas a equivocar.
-A ver, nos mudamos a la otra punta del mundo- dije fingiendo entusiasmo.
-Ves como nunca te equivocas. Nos vamos a Hamburgo, en Alemania.
-¿Cómo?
-Alemania.
-Sé donde esta Hamburgo. Pero…no me puedo ir. Voy a empezar la facultad, y, y, y….no me puedo ir mamá.
-No vas a dejar nada atrás. Tu padre puede llamarte todo los días.
-Pero…ya habíamos visto el apartamento que íbamos a alquilar con las gurisas y todo.
-Van a encontrar a alguien más. Además no tenes ninguna de esas amigas inseparables.
-¿Y Belén qué es? ¿Mi pececito?
-¿Queres que venga con nosotras? Yo hablo con su madre, no hay problema.
La cara de Belén gritaba ¡Llévame!
-Háblenlo, que yo voy a ver que vamos a cenar.
-Me encantaría pero no creo que me dejen- Belén me miraba con cara de gatito de Shrek.
-Bels, es una locura. Me tengo que ir al otro lado del mundo, solo porque ella no soporta ver a mi padre todos los días.
-Tranquila, capaz que conoces a los chicos de Tokio Hotel. Bueno, ahora están de gira, pero cuando vuelvan capaz te lo cruzas en el kiosco.
-¿En el kiosco? No, vas a ver que nos mudamos al apartamento de enfrente de ellos.
-¿Por qué lo dijiste? Ahora va a pasar eso. Vos nunca te equivocas.
-No me equivoco si me preguntas la capital de Turquía. Seria muy raro si me mudo enfrente de ellos.
-Al manicomio las dos. Jajaja.
Desde el piso de abajo se escucho un grito:
-Belén, te vinieron a buscar.
-Nos vemos loca.- jamás voy a olvidar la expresión de su cara cuando me dijo eso.
-Nos vemos m’ija- nunca mi voz sonó tan triste.
Creo que esa fue nuestra verdadera despedida, no las palabras forzadas que nos dijimos antes de que yo partiera.





Si les gusta lo sigo!!!!
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pain-of-love

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Lun Abr 19, 2010 8:31 pm

esta muy buenooo!
sii seguiloooo xfaaa

Smile
besoss
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>Mari<

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Jue Abr 22, 2010 7:02 pm

Capitulo 1

Abrí la puerta de lo que debo llamar “mi casa”, y, aunque hace ya tres meses que estoy acá, extrañe mi voz diciendo “Volví”. No es que esperase escuchar a mi madre preguntando como me fue, pues no tengo ningún recuerdo de que eso haya pasado alguna vez, pero me había acostumbrado a que alguna de esas mujeres que mamá contrataba para limpiar o cocinar me devolviera el saludo.
Deje mis cosas en el sillón, agarre la plata y baje a comprar mi almuerzo.
Cuando volví al edificio llegue justo para no perder el ascensor, en él había dos chicos a los que no les preste atención. Ni bien se cerraron las puertas mi celular sonó.
-Hola mamá.
-Hola Emmy, te llamaba para avisarte que hoy no almuerzo con vos.- “Vaya sorpresa” pensé.
-Esta bien, no hay problema. Nos vemos.
-Cuídate -“¿Realmente lo esta diciendo?”-, no vayas a…- tu, tu, tu. No quería escuchar advertencias sin sentido.
Algo hizo que mirara a los chicos que estaban en el ascensor, cuando me di la vuelta quede petrificada mirándolos fijo.
-Hola -dijo tímidamente Bill
“Hola” fue lo que pensé y no dije.
-Somos Tom y Bill –esta vez fue Tom el que hablo.
-Soy Emily - wow, hable.
Ah, omití el pequeño detalle de que estudie alemán por seis años, por lo tanto tuve suerte que a mi madre se le antojara venir a Alemania.
-¿Sos nueva en el edificio? –Algo en la cara del cantante me hizo pensar que no le agradaba mucho la idea.
-Si, me mude hace tres meses. Estoy en el piso 7, por suerte no hay nadie viviendo en el otro apartamento.
-¿Por qué es malo tener vecinos? –No entendí bien porque pero a su gemelo Tom, eso le pareció divertido.
-Porque no les molesta la música que escucho.
-¿Qué música escuchas? –“¿Qué te importa?” creo que ese pensamiento se leyó en mi cara porque agrego- Tengo curiosidad –y le sumo una sonrisa.
-Bandas de mi país –ahora yo sonreí.
-Ah, no sos de acá –Tal vez piensan que dijo eso porque es un poco lento, pero esa era la explicación que ellos esperaban al hecho de que no gritara como lo haría Belén si los viera.- ¿De dónde sos?
-De Uruguay. Es un país chiquito de América de Sur.
-Ah. –Cruzaron una mirada confusa.
-No tienen idea de donde es, ¿verdad?
En ese momento el ascensor se detuvo y yo baje, para mi sorpresa también ellos lo hicieron.
-Parece que llegaron tus vecinos. –Dijo Tom mientras me sonreía de una manera que me hizo sonrojar. Entonces recordé lo que había hablado con Bels y comencé a reír como si estuviera loca.
Bill se acerco disimuladamente a la puerta de su apartamento y entro, justo en el momento en que yo paraba de reír. Mire a su hermano, que me miraba fijo y aun sonreía, por lo que volví a sonrojarme.
-Me gustaría escuchar algo de esas bandas que tanto te gustan.
Baje mi mirada y abrí la puerta de “mi casa”.
-Adelante. -Paso a mi lado todavía sonriente. –Ponete cómodo, ya vuelvo.
Fui hasta mi habitación y agarre los primeros tres cd’s que vi.
Volví a la sala, y puse el primero del montón en el equipo de música. Cuando mire la caja me di cuenta de que ese cd era el ultimo de Tokio Hotel, asíque me apure a sacarlo, pero ya había empezado a sonar, y Tom a reír.
-Conozco esa banda, y estoy seguro que no es de tu país.
Esta vez puse un cd de una banda uruguaya. El cd era “Canción de cuna para vidas en jauría” de Buitres.
-Mi mejor amiga es re fan de ustedes. –La expresión de su cara decís “es obvio”. –Me gusta la música que hacen, pero no me vuelvo loca por ustedes.
-Creo que no nos necesitas para volverte loca. ¿Por qué comenzaste a reírte? Si puedo saber.
-Algún día te diré, hay algo clave en el asunto que no entenderías. –le dije en tono misterioso, y volvió a reír.
-¿Cuál es la canción de nosotros que más te gusta?
Pensé durante un momento y le respondí:
-Scream o Shrei, como prefieras. Me gusta porque muchas veces sentí la necesidad de gritar para que todos me dejaran en paz.
-A todos les pasa, y todos tienen una manera de desconectarse de esa molestia. –Eso no me lo esperaba, se suponía que era el “payaso del grupo”. Se dio cuenta que lo miraba asombrada, sonrío y dijo –No esperabas un respuesta tan madura y realista, ¿verdad?
-Supongo que no. ¿Qué te parece la música?
-Es una buena manera de entrar a otro mundo, y por experiencia te digo que funciona bien.
-Si, eso lo se. Pero la pregunta era si te gusta la música que, se supone, estas escuchando.
-Ah, esta buena. Pero no entiendo lo que dice.
-A mucha gente le gustan bandas y no saben lo que dicen las canciones. Cuando tenga tiempo te paso las letras traducidas.
-Me gusta la idea. –“que pare de sonreír o voy a cometer una locura”, entenderían porque tuve ese pensamiento si lo tuvieran a solo un metro mirándote fijo. Desvíe mi mirada y vi la bosa del super sobre la mesa. Me pare, la agarre y fui hacia la cocina (en todo momento sentí la mirada de Tom siguiendo mis pasos).
Cundo volví el chico estaba de pie en la puerta:
-Mejor me voy, así cocinas tranquila.
-No iba a cocinar, no es algo que yo haga. Me compro comida hecha –sonreí avergonzada. –Podes quedarte a comer acá. Si queres, claro.
Pensó durante un momento y respondió:
-Seria genial. Pero debería comer con Bill. –debió darse cuenta de mi desilusión porque agrego –Si queres podemos cenar esta noche.
“Si, me muero por cenar con vos. Nada me gustaría más”
-Debería estudiar, pero supongo que puedo tomarme un rato libre, además tengo que llevarme bien con mis vecinos.
-A las nueve te paso a buscar –se inclino y me beso en la mejilla. –Te veo esta noche. –me sonrío y se fue.
Estuve mucho tiempo parada como una abombada mirando la puerta por donde se había ido. Cuando reaccione fui a la cocina y me serví el almuerzo. Después de dejar todo limpio seguía pensando en ese chico de trenzas, asíque tome un baño de una hora. Mi cabeza seguía en ese increíblemente lindo chico. Solo lo saque de mi mente para empezar a preparar una monografía para mi clase de comunicaciones.
A las siete y media de la tarde deje las cosas y me fui a mi habitación, y vacíe el ropero.
-A ver…
Revolví entre la ropa hasta que encontré el pantalón que buscaba. Era un poco ancho en la parte de abajo, pero me quedaba bien justo en la parte de arriba, y tenía bolsillos en la parte de adelante. Era el jean que me quedaba mas lindo, y con el que estaba más cómoda. Encontré una blusa turquesa, de manga tres cuartos, justa al cuerpo. No me complique mucho con el peinado, simplemente deje mi largo, lacio y negro cabello suelto.
Agarre mi laptop, y me conecte. Le envíe un mail a Belén. Le conté todo mi encuentro con los gemelos Kaulitz con lujo de detalles, además de mi conversación “intima” con Tom, y la invitación a cenar. Claro que no le dije como reaccione cuando se despidió con un beso en la mejilla. Cuando termine con el mail puse música y me relaje en el sillón. Faltando cinco minutos para las nueve escuche unos golpecitos en la puerta. Abría la puerta y no pude evitar sonrojarme, ya que la sonrisa de Tom paso a una mueca de asombro en cuanto me vio (ya les había dicho que mi ropa me quedaba al cuerpo, justo donde debería).
-Estas preciosa.
-Gracias, vos también estas muy lindo. Pasa.
Entro y yo fui a buscar mi abrigo largo. En sus bolsillos puse los celulares (el que usaba en Alemania y uno que podía usar para hablar con mis amigas de Uruguay), las llaves y la billetera.
-Estoy pronta.
-Genial. Vamos.
Nos sonreímos y salimos, ¿a dónde? No lo sabía.
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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Jue Abr 22, 2010 9:56 pm

ay q demas esta!! me gusto pila!!
seguilo prontis sii??
besos!!!
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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Vie Abr 23, 2010 12:23 pm

Esta muy bienooo
subi otro capi pronto xfa no me dejes con la intriga
kiero saber a donde fueronn jee

besosss!
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>Mari<

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Vie Abr 23, 2010 7:34 pm

Capitulo 2


Mientras esperábamos el ascensor ninguno sabia que decir, pero el silencio no se hizo incomodo, a decir verdad resultaba agradable.
-Y… ¿qué otras bandas escuchas aparte de la que escuchamos hoy?
-Me encanta una que se llama Trotsky Vengaran, también es uruguaya. El cantante es el hermano menor del cantante de la banda que escuchamos hoy, que se llama Buitres.
-Los hermanos menores siempre tratan de parecerse a los mayores. –sonrío y me guiño un ojo.
-No creo que sea así. Yo no quiero parecerme a mi hermano mayor.
-No me habías dicho que tenías un hermano mayor.
-No hablo con él desde que ignoró por completo mi suplica de que convenciera a mi madre de quedarme en Uruguay. Además hay muchas cosas que no te he dicho –esta vez fui yo la que le guiñe.
-Pero al final te hizo un favor. De haberte hecho caso no estarías yendo a cenar con el guitarrista de Tokio Hotel.
-O, si me hubiera hecho caso, no estaría conversando con un egocéntrico.
-Yo no te obligue a aceptar mi invitación.
El ascensor se detuvo y bajamos. Lo seguí hasta el estacionamiento y subimos a su impresionante Cadillac.
-Hay una canción de Buitres que se llama “Cadillac Solitario”, deberías escucharla.
-¿Me vas a traducir la letra?
-Claro.
El auto arranco y Tom acelero. Conducía realmente rápido, como a mi me gusta.
-¿Tienes auto?
-No. Mi madre me había prometido un Toyota Corolla, pero como nos vinimos, no me lo regalo nada.
-Es un lindo auto. Aunque un poco viejo.
-En Uruguay no tanto. Además este Cadillac no es último modelo.
-Es un clásico. –sonrío, y quedamos en silencio. –Quiero saber que son esas cosas que aun no me has dicho. –Lo mire confusa hasta que me acorde.
-Si te lo digo tendría que matarte, y seria una lastima.
-Si, soy muy lindo para morir.
Reí y me guarde las ganas de decir un comentario sarcástico.
-A ver… no te he dicho que mis colores favoritos son el azul y el negro. Tampoco te dije que amo leer. No dije que quiero ser periodista deportiva. Y ni siquiera mencione que toco la guitarra. Y el dato mas importante sobre mi, me lo reservo. Algún día te darás cuenta.
Sonrió y dijo:
-El azul y el negro también son mis colores favoritos. A veces leo pero no es algo común en mí. Me gustan los deportes, y nunca conocí a una chica que quisiera ser periodista deportiva. Lo de la guitarra me ofende, tendría que ser lo primero que me hubieras dicho. ¿Qué guitarra tienes?
-Una Gibson Les Paul Custom blanca.
-Yo tengo un par de esas, son muy buenas.
-No necesito que me lo digas. –Nos quedamos en silencio después de un rato le pregunte a donde íbamos:
-A un lugar donde no molesten. No quiero que en la noche en que te doy la bienvenida a tu nueva vida haya cámaras por todos lados. ¿Cuál es ese gran secreto sobre vos que no me queres decir?
-Ya te vas a dar cuenta vos, cuando me conozcas mejor.
Pensó durante unos segundos y dijo:
-Me quedo con la intriga. Pero también me quedo con una invitación a formar parte de tu vida. Lo cual me parece excelente.
No lo quise decir con ese sentido, por lo que al escuchar sus palabras me sonroje y mire por la ventanilla. Repasando cada detalle de ese viernes me acorde de la expresión de Bill cuando dije que era nueva en el edificio.
-¿Por qué a tu hermano le cayo mal que yo me mudara al edificio? –Tom me miro serio, y confuso, luego se encogió de hombros.
-Creo que esta paranoico. Casi no confía en la gente nueva que conocemos.
-Vos al revés. Digo, nos conocimos en el ascensor y cuando bajamos te invitaste a escuchar música en mi casa. Me invitaste a cenar y no hace doce horas que nos conocemos.
Se rió y me contestó:
-Vos me dejaste entrar a tu casa, y aceptaste la invitación a cenar, como ya te dije, yo no te obligue. Además vos me invitaste a almorzar.
-Porque estabas en mi casa y quedaría mal no hacerlo. Y como también ya te dije, no podía quedar mal con mis vecinos.
Detuvo el auto, y se bajó. Abrí la puerta y apoye un pie en el asfalto, pero antes de que pudiera apoyar el otro, Tom apareció, y actuando como un “caballero” me ayudo a bajar.
El lugar era tranquilo, lejos del ruido de la ciudad. Entramos y nos sentamos. Esta vez el silencio fue incomodo. Me daba vergüenza mirarlo, pero no quería apartar mis ojos de él, jugaba con mis dedos fingiendo no notar la mirada de Tom en mi. Incluso cuando vinieron a tomarnos la orden no levante la vista, por lo que Tom ordeno por mi.
-Espero que no te moleste.
-No hay problema. Supongo que ordenaste algo rico.
-Para mi es rico. Pero… soy vegetariano asíque, es casi todo verde. –Su sonrisa me hizo volver a bajar la mirada. La verdad era que me estaba comportando como una niña de doce años.
-No sabía que eras vegetariano. Yo no podría serlo.
Se rió y me dijo:
-Hay mucha gente vegetariana, ¿por qué te sorprende?
-No tenes pinta de ser vegetariano. Es más te podía imaginar comiendo un choripan. La última palabra la dije en español.
-¿Qué?
Me reí y le dije que no importaba.
Volvimos al incomodo silencio, mientras él me miraba y yo fingía no darme cuenta.
-¿Por qué queres ser periodista deportiva?
Lo mire, y luego me encogí de hombros.
-No se, siempre me gustaron los deportes, y es algo que me llamo la atención. Además tengo un punto a favor.
-Déjame adivinar. Tiene que ver con tu gran secreto. Pero no me preocupa, lo voy a descubrir.
-No te va a tomar mucho tiempo. Es notable.
-Ya se, te sonrojas mucho.
Lo mire, y por supuesto, me sonroje.
-No es eso. Yo me sonrojo por la manera en que me miras y me sonreís. –Ay, Dios, lo había dicho, no puede ser. Dirigí mi mirada hacia la puerta, y vi que estaban cerrando el lugar. Mire a Tom confusa.
-Soy amigo del dueño. Le pedí que lo cerrara, para que estuviéramos tranquilos. Ahora solo yo voy a ver como te sonrojas. –dijo esto y yo me sonroje, para variar.
-¿Asíque estamos solos vos y yo? –Abrí los ojos como si tuviera miedo -¿Qué pensas hacerme?
Se aguanto la risa y dijo.
-Te voy a comer.
Comencé a reír, relajada por primera vez. Él rió conmigo, hasta que apareció la mesera con la comida.
Hasta el día de hoy sigo sin saber que era eso, pero lo que fuera, estaba delicioso. Comimos sin hablar. Creo que los dos estábamos con mucha hambre, ya que en diez minutos terminamos.
-Me parece que te gusto.
-Me encanto. ¿Qué era?
-Me lo reservo para mí. Va a ser mi gran secreto.
Antes de que pudiera responder vinieron a preguntar si queríamos postre. Yo pedí torta de chocolate y él algo que no entendí.
-¿No te gusta el chocolate?
-Lo odio, Bill también.
-Son muy raros –sonrío -. Aunque se vean diferentes, son muy parecidos.
-Lo sé. Y solo a ti te parecemos raros, asíque te la aguantas.
-Nunca dije que ser raro era algo malo. Yo soy rara, y soy genial.
-Se supone que yo soy el egocéntrico.
-Es que aburre siempre lo mismo.
Abrió la boca para contestar pero nos trajeron el postre. Mi torta estaba deliciosa, y lo que sea que él se haya pedido tenia pinta de ser asqueroso, pero él parecía disfrutarlo.
-¿Cómo te puede gustar eso? Parece asqueroso.
-Pero no lo es.
-Tu criterio no cuenta con respecto a las comidas. Sos vegetariano y odias el chocolate. Alguien así no sabe de cocina.
-Pero la comida que pedí te encanto. Además ¿qué sabes vos de cocina? Ni siquiera te cocinas tu comida.
-Es que si me cocinara comería a las cuatro de la tarde.
-No acepto excusas. Yo si se cocinar.
-Yo también. Cuando quieras te invito a comer, ¿te gusta el arroz con queso?
-Decime que no es lo único que sabes cocinar.
-Es solo una broma. Se cocinar muchas cosas.
-No te creo.
-No trates de ganarme una discusión. Es imposible.
Rió.
-¿Por qué te gusta el chocolate?
-Porque es dulce.
-Entonces yo te voy a gustar.
-Habíamos quedado en que me tocaba ser la egocéntrica.
-Lo había olvidado. Discúlpame.
Continuamos comiendo en silencio, hasta terminar. Vinieron y recogieron las cosas.
-¿Queres qué ya nos vayamos? ¿O preferís quedarte otro rato?
Mire la hora y eran casi las diez y media. Y yo no tenia ganas de volver a casa. Pero no se lo pensaba decir.
-Vos decidís. Yo solo soy la invitada.
Me sonrío y se paro.
-Vamos. Conozco un lugar que te encantará.
-¿No vamos a pagar?
-Ya te dije que soy amigo del dueño. Yo arreglo con él. Y de todas maneras no “íbamos” a pagar nada. Como dijiste sos la invitada, yo iba a pagar.
Me sonrío y yo le devolví el gesto.
-Vas a amar este lugar. Es adonde voy cuando –lo pensó unos segundos -… cuando estoy aburrido, cuando estoy triste, cuando me enojo.
-Es adonde vas siempre.
-Bueno, si.
Subimos al auto. Y arranco.
-¿Por qué me llevas a ahí?
-Para que nadie se entere cuando te coma.
Reí, y mire por la ventanilla. La noche parecía ser muy fría, pero en el auto se estaba bien.
-¿Tenes frío?
-Un poco.
-Estas muy desabrigada. Podemos volver si queres.
-Ahora quiero conocer ese lugar.
Sonrío de lado y dijo:
-Con la condición de dejes que te preste mi abrigo.
-Hecho.
Volvió a sonreír.
El auto se detuvo. Se saco el abrigo y me lo dio. Mientras yo me ponía su abrigo, bajó y dio la vuelta para ayudarme a bajar. Bajé y mire el paisaje.
-Wow.
-Lo sé.






Aclaracion: Pido disculpas si alguien se siente ofendido por lo que escribi sobre los vegetarianos. Es parte de la gracia de la discución.
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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Sáb Abr 24, 2010 4:51 pm

me encanto!!
q caballero tom, q dulce Smile

subi otro capi prontooo,ya quiero saber q era ese lugar,q hicieron,etc,etc

besoss!!
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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Sáb Abr 24, 2010 11:55 pm

Capitulo 3

-Ahora ya entendes porque vengo siempre.
-Es hermoso. En donde yo vivía, no había lugares así. En realidad solo los he visto en las películas.
Desde ese lugar se veía toda la ciudad iluminada, realmente parecía sacado de la escena de una película. Nos sentamos en el capó de su auto, admirando en silencio el paisaje.
-Si algún día escapo sabes donde buscarme.
-Si lo intento van a terminar buscándome a mi porque me voy a perder intentando llegar.
Lo mire de reojo y vi que sonreía. Fue la única conversación que tuvimos. Ese lugar era inimaginable, indescriptible. Parecía que estuvieras enfrente de muchas estrellas pequeñas y doradas. Quede como hipnotizada viendo eso. Fue la única vez que pude quedarme quieta observando algo sin aburrirme. No se cuanto tiempo estuvimos viendo eso. Pero de ser por mí, nunca nos hubiéramos ido. Parecía que cada vez era más hermoso. Parecía un sueño. Del que desperté cuando Tom dijo:
-Deberíamos irnos.
-Si vos decís. Repito, soy la invitada.
-Te daría a elegir, pero tengo miedo que mueras de hipotermia sobre el capó de mi auto.
Hasta que no dijo eso no me di cuenta de que estaba dura de frío. Pero no pase por alto que lo que le preocupaba era que muriera en su auto.
-Entonces andate. Yo me congelo sola.
Se rió. Luego entramos al auto y comenzamos el camino de vuelta.
-¿Cómo es ser famoso? –esa pregunta había estado en mi cabeza toda la noche.
Sonrío y dijo:
-En algunos aspectos es genial. No hay sensación más increíble que subir a un escenario y ver a miles de personas que están ahí sólo para vernos. Por otro lado, a Bill y a mi no nos pierden pisadas, cada cosa que hacemos ellos lo saben. –supe que por ellos se refería a los paparazzi. –Además no sabes en quien se puede confiar. Yo no me preocupo mucho por eso, no me encariño con la gente con facilidad. Y en cuanto a las chicas…-me miro- Bueno, realmente no les doy oportunidad de inmiscuirse en mi vida. Bill en cambio, esta todo el tiempo muy paranoico, y a veces es rudo con la gente, como ya te diste cuenta.
-Yo por eso no me voy a dedicar a nada que me de fama.
-Salir a cenar con un Kaulitz te va a dar fama.
-Pensé que habíamos cenado en ese lugar apartado, y que lo habías hecho cerrar para que nadie nos viera.
-¿Te molesto que hiciera eso?
-No, todo lo contrario. El lugar era muy agradable, y la comida deliciosa. Y tu escondite es hermoso. Y nadie nos molesto.
-Asíque pasaste una noche agradable.
-Fue genial. Es lo más interesante que me ha pasado en los tres meses que llevo acá –lo pensé un momento –.Es lo más interesante que me ha pasado en la vida.
-Es que no siempre se puede salir a cenar con un magnifico guitarrista. Asíque se vuelve algo inolvidable.
-Gracias. ¿Cómo sabes que soy una magnifica guitarrista?
Se rió. No volvimos a hablar hasta que llegamos. Subimos hasta nuestro piso sin decir nada. El ascensor se detuvo, bajamos:
-La pase muy bien. Gracias
-Yo también la pase muy bien. Si queres, mañana de tarde te puedo mostrar la ciudad. A menos que tengas que estudiar.
-No se, te aviso después. – ¿No era muy pronto para otra salida? No es que no quisiera.
-Sé que puede parecer muy pronto. Pero el treinta damos un concierto en México. Y después tenemos la gira por Asia.
-Si lo pones así. Creo que debería conocer la ciudad.
-Genial. En la mañana arreglamos bien. –Me sonrió, y me dio un beso en cada mejilla. –Te veo mañana.
-Te veo mañana.
Se dirigió hacia su apartamento y yo al mío.
Entré y la realidad hizo acto de presencia. Había cenado con uno de los ídolos de mi mejor amiga, al otro día volvería a salir con él. ¿Desde cuando yo ligaba con superestrellas?
No estaba cansada, todo lo contrario, tenia energía para rato. Agarre la compu de pasada a mi cuarto, mientras se encendía me cambie y me acomode en mi cama. Conecte el Internet, y abrí mi correo. Tenía una respuesta de Belén:

“Me estas re jodiendo. Es mentira. Solo te estas riendo mío. No puede ser, digo, de todos los lugares donde te pudiste haber mudado, justo iba a ser enfrente de ellos. Además te acaba de conocer, como te va a invitar a cenar esta misma noche… bueno, eso puede ser verdad.
Ay, no puede ser… te creo!! Te das cuenta lo que logras?? Realmente me estoy volviendo loca!!!
Me tenes que contar hasta el mínimo detalle de la salida!!
No puede ser… mi mejor amiga va a cenar con Tom Kaulitz!!
Espera a que le cuente a las gurisas!! No lo van a poder creer!!
Bueno, me tengo que ir.
Küssitos!! Sabes que te adoro!!!
Bels”

Me reí de mi amiga. Le conteste contándole cada detalle de la salida, y diciéndole que volveríamos a salir. Lo único que omití fue como me sentía cuando Tom estaba cerca. Después de enviar el mail, cerré la sesión. Me quede observando la pantalla, luchando en mi interior sobre lo que debía hacer, al final, resistí la tentación de googlear a Tom. Por lo que apague la compu. Me dormí con una sonrisa recordando cada momento de esa noche.
Cuando desperté a la mañana siguiente, eran las nueve. Me levanté y me dirigí a la cocina. Como siempre mi madre no estaba, en realidad, ni siquiera había pasado la noche en casa. Antes de sentarme a desayunar puse un cd de Trotsky Vengaran. Obligue a mi mente a concentrarse en la música, pero no sirvió de nada, seguía alucinada con la noche anterior. Termine de desayunar y me di una ducha de una hora y media. Después de eso me relaje, y pensé en esa tarde. Escribí en un papel mi número de celular, y una nota en la que decía que me llamara para arreglar los detalles. Salí de mi apartamento y me dirigí al suyo. Pase el papel por debajo de la puerta y me di vuelta para regresar al mío, pero antes de entrar, sentí como la puerta se abría.
-La gente normalmente golpea la puerta cuando quieren hablarnos.
Lo mire.
-Es que, recordé que ustedes dormían hasta tarde y no los quería despertar. –Bill me miraba serio, y me hacia sentir nerviosa.
-Bueno, eso es cierto. Tom esta tomando una ducha, podes pasar y esperarlo. –Mientras hablaba se movió para dejarme pasar. Entre y esperé a que él cerrara la puerta. -¿Queres café?
-Gracias, pero ya desayuné.
Se encogió de hombros, y camino hasta una mesa. Se sentó y me hizo seña para que yo también lo hiciera.
-Entonces la pasaste bien anoche. –No era una pregunta. Él lo sabía. –Generalmente las chicas disfrutan más la otra parte. –Alcé una ceja, y lo maté con la mirada. Él fingió no darse cuenta. –Pero ustedes no llegaron a eso. Espero que no lo hagan, o no quedaríamos en buenas relaciones.
“No creo que esta conversación nos deje en buenas relaciones” pero antes de que pudiera responderle, apareció Tom.
-¿Con quién hablas, Bill? Ah, hola Emily.
“Ay, mi Dios”. Tom llevaba puesto un pantalón deportivo, de lo más sencillo. Pero no llevaba remera, además todavía tenia el torso un poco mojado, por lo que quedaba… como decirlo… ¿comible?
-Hola Tom –si bien pensé mil formas diferentes de comerlo, me esforcé para que no se diera cuenta lo que pasaba por mi mente.
Se sentó en la mesa, y comenzó a desayunar. Agarró un poco de cada cosa servida. Y déjenme decirle, no me importa lo que digan de Bill, si lo vieran comer se preguntarían porque no esta obeso.
-¿No desayunas?
-Ya lo hice.
-¿Pensabas qué no le ofrecí? No trato mal a los invitados.
-Es que capaz fuiste grosero y por eso no acepto.
-Vos sos el grosero de nosotros.
-Claro que no. Yo soy el gemelo agradable, que trata bien a todos.
-Y yo soy Madonna. Deja de mentir.
-Yo no miento. Yo soy el que trata bien a todos, vos el que se hace pasar por santo.
En ese instante comenzaron a hablar los dos muy rápido y a la vez. Yo miraba atónita su discusión, sin saber que hacer, hasta que todo se volvió muy gracioso, por lo que comencé a reír. Cuando se dieron cuenta, ambos me miraron:
-Lo siento, se tendrían que haber visto. Se veían tan graciosos.
-Es que Tom es súper testarudo.
-El testarudo sos vos…
-Paren. No empiecen otra vez.
Me hicieron caso y continuaron desayunando.
-Yo vine para saber a que hora íbamos a salir.
-Cuando a vos te parezca.
-Si la invitaste a salir tendrías que poner vos la hora y el lugar. Por una vez podrías decidir vos.
-Ayer yo decidí lo que hicimos. Hoy le toca a ella.
-No me molesta. Yo no tengo nada para hacer, asíque… podes volver a elegir.
-No se me ocurre nada. –Parecía avergonzado –No salgo mucho cuando estoy acá.
-¿Qué les parece si vamos a almorzar los tres? - Tom lo miro como si no creyera lo que estaba oyendo. -Cuando terminemos, Tom y yo te mostramos la ciudad, o parte de ella.
-Suena bien.
-Entonces en media hora te pasamos a buscar.
Asentí y me paré. Bill me acompaño hasta la puerta.
-Nos vemos en un rato.
No le contesté, sólo me di vuelta y camine hasta mi apartamento. Antes de entrar mire al apartamento de lo gemelos Kaulitz y Bill seguía en la puerta mirándome fijo, sonrió y entró.
Me dirigí a mi habitación, y busqué el buzo más calentito que tenia, no pensaba volver a pasar frío. Seguía en la búsqueda de ropa cuando mi celular sonó. El número estaba bloqueado, por lo que no sabia quien era.
-¿Hola?
-¿Emily? Soy Tom.
-Ah, hola. ¿Pasó algo?
-No. Sólo quería decirte que si te molesta que Bill se auto invitara, puedo decirle que no vaya.
-Por mi no hay problema. Pero si vos preferís que seamos sólo nosotros…
-No es eso. Pensé que tal vez te molestaba la actitud de Bill. Hace siempre lo mismo, se invita él mismo.
-Ayer vos te invitaste a mi casa.
-Yo no me invite. Sólo dije que me gustaría escuchar algo de la música que te gustaba.
-Fue una manera indirecta de decirme que te invitara.
-Claro que no. Vos me invitaste.
-Porque vos dijiste que querías escuchar música.
-Pero no te dije: “Invítame ya mismo”
-Directamente. Pero tu hermano ya había entrado al apartamento, y vos te habías quedado ahí. Asíque estabas esperando que te invitara.
-Pero…
-Estabas esperando que te invitara.
-Pero…
-Estabas esperando que te invitara.
-Bueno, esta bien. Tenes razón.
-Ya lo sé.
Escuché como aguanto la risa.
-Te veo en un rato.
-Te veo en un rato, Tom.
Colgó y yo seguí en lo que estaba antes. Buscando ropa. Me puse algo sencillo, y abrigado. Después puse mi abrigo y la cartera sobre la mesa de al lado de la puerta. Fui a la cocina y escribí una nota a mi madre diciéndole lo que iba a hacer. Volví a la sala justo cuando llamaban a la puerta. Los chicos estaban vestidos sencillamente. Bill al igual que hacia un rato estaba sin maquillaje, pero ahora se había recogido su pelo. Tom llevaba una gorra que cubría sus trenzas. Agarré mis cosas y salí. Subimos al ascensor, y Tom habló:
-¿Dónde queres almorzar?
-¿Tienen hambre? Desayunaron hace media hora.
-No desayunamos casi nada.
-¿Casi nada? Eso es lo que yo desayuno en diez días.
-Entonces no desayunas como deberías.
-Primero deberíamos recorrer un poco.
-Como quieras.
Nos dirigimos al estacionamiento, y para mi sorpresa no nos dirigimos al Cadillac de Tom, sino al BMW de Bill. Tom se subió en el asiento trasero conmigo. Inmediatamente después de salir Bill comenzó a decir que era cada cosa que veíamos, se comportaba como si estuviéramos en una excursión, mientras que su hermano parecía estar enojado.
La salida, con el almuerzo incluido no nos tomo más de tres horas. Cuando llegamos a casa, Bill entro al apartamento y Tom quedo afuera conmigo.
-Perdona mi comportamiento.
-A vos te molesto que Bill se auto invitara.
-No, no era eso.
-Si, era eso.
-No, no era eso.
-Si, era eso.
-Tenes razón, era eso.
-Ya lo sé.
-Prometo compensarte por lo de hoy.
-No hace falta. Yo no lo pase tan mal.
-Pero no la pasaste tan bien como ayer.
Le sonreí.
-Tengo que llamar a una amiga.
-Claro. Nos vemos.
Me dio un beso en cada mejilla y se encamino a su apartamento. Entré al mío, y vi la nota que le había dejado a mi madre en el mismo lugar, pero no me sorprendió. Busqué mi celular y llamé a Belén.
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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Dom Abr 25, 2010 12:21 am

waa q demaas q esta, pero... el comportamiento de Bill me llama la atencioon!
q intrigaa, subi mas caps sii?? esta re lindo este fic!! bso!!!Wink
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pain-of-love

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Lun Abr 26, 2010 5:08 pm

esta de mas el capi;
kien pudiera salir con los 2 jee
Smile
subii otrooo xfaa


besos
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>Mari<

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Vie Abr 30, 2010 6:12 pm

este capi se lo dedico a mi amiga Bels...Te quiero Loca!!!

Capitulo 4

-¿Hola?
-¿Bels? Soy Em.
Su grito casi me deja sorda.
-Contame todo Quiero hasta el mínimo detalle Te juro que todavía me cuesta creerlo Es decir cenaste con Tom Kaulitz y hasta hizo que cerraran el lugar para poder estar solos Contame como son de seguro son re divertidos y talentosos obvio ¿Conociste a Georg y a Gustav? Dale contame
-RESPIRA –sentí como inspiraba.
-Con-ta-me.
Le conté absolutamente todo.
-¿Cómo te va a compensar?
-Según mi bola de cristal piensa darte un concierto privado sólo para vos.
-¿Sabes qué es raro? Que el frío no congelara tus chistes malos.
-Es que una vez que me contagiaste ya nada me puede curar.
-Seguiría con este interesante debate pero… quiero detalles.
-M’ija, te conté todo. Ahora te toca a vos. ¿Cómo les esta yendo?
-¿A quién le importa? Yo quiero saber, ¿qué onda vos y Tom?
-Nos casamos el lunes. Yo quiero saber, no se nada de ustedes desde hace días.
-Karen va a terminar la carrera este semestre. –me reí – En serio, le está yendo excelente. Pamela encontró trabajo, no me acuerdo donde. Y yo, bueno, he estado ocupada pensando desde cuando mi mejor amiga liga con famosos.
-Que genial lo de tu amiga. Ojala me pasara a mi algo así. ¿Están las gurisas por ahí?
-Si, te mandan besos. Karen dice que… otro día le preguntas, hay cosas más importantes. Obvio que es más importante. No le voy a preguntar. A nadie le importa. Vos no contas.
-¿Qué quiere saber?
-Como te esta yendo en la facultad. Es una pregunta inútil. Seguí contando lo de los chicos.
-Decile que me va re bien. No es tan difícil, y con el idioma me arreglo bastante bien. Las clases son de pocos alumnos, asíque se entiende bastante.
-Dice que le va bien. No, no dijo nada más. Porque ahora habla más despacio. No, no es una respuesta estupida. No te voy a pasar con ella. Porque me llamo a mí. Pero es mi teléfono y no te lo quiero dar. ¿Por qué no me queres contar? ¿Qué me escondes?
-¿Pamela no esta?
-Esta si. Dice que te odia. Y que quiere los detalles.
-Ya les conté los detalles. Les conté todo.
-¿Cuándo los vas a ver otra vez?
-No sé. Como amigas son terribles. Se preocupan por mis vecinos, no por mí.
-Claro que nos preocupamos por vos. Estamos averiguando cosas de tus vecinos para saber si son buena gente.
-Y yo soy rubia. No me jodan.
-Vos ya sabes de nuestra obsesión con esos chicos.
-Si, las he visto. Pásame con Karen, a ver si puedo hablar con alguien normal.
-No cortes. Estudia más tarde. Pero hace días que no hablamos. Te juro que no pregunto por ellos. Bueno, pero ni bien puedas nos llamas. Küssitos. Nosotras también te queremos y extrañamos.
Colgó. Todo porque yo no quería seguir hablando de los gemelos Kaulitz.
Tenía toda la tarde solo para mí. ¿Qué podía hacer? No pensaba salir, estaba muy frío. Me conecte. Y seguí con la monografía. Había avanzado un poco cuando me hablaron por el MSN. Era Karen. Nos pusimos al día, hacia tanto que no hablábamos. Hablamos de cosas serias, y de cosas incoherentes. Pero así y todo, la conversación con ella me devolvió a la realidad después de estar como en un sueño desde el día anterior.
A eso de las siete de la tarde sonó mi celular. Cuando vi el nombre de mi madre en la pantalla me desilusioné. Por alguna razón esperaba que fuera Tom.
-Hola.
-Hola Emmy, ¿Cómo estas?
-Bien. ¿Qué necesitas?
-No necesito nada, te llamaba para saber como estabas, hace días que no te veo.
-No es mi culpa.
Ignoró mi malhumor.
-¿Qué planes tenes para la cena?
-Ningunos.
-Entonces vamos a cenar juntas ¿queres? –No espero mi respuesta. –Ya llamó a un restaurante que me dijeron es muy bueno y hago una reservación. A las nueve te paso a buscar, estate pronta porque te espero abajo.
Ni siquiera pude hablar, porque me cortó.
Me bañé y apronte las cosas. A las ocho y media golpearon la puerta.
“Menos mal que no iba a subir.”
Abrí la puerta con mi mejor cara de malhumor.
-Creo que no vine en un buen momento.
-Hola Tom. Discúlpame pensé que eras mi madre, por eso la cara. Pasa.
-¿Tu madre no tiene llave?
-Si. Pero de ella puedo esperar cualquier cosa.
Nos sentamos en el sillón.
-¿Todo bien?
-Digamos que si. En realidad ando con mil cosas en la cabeza.
-Nosotros estamos igual. Pero por suerte esta noche nos tomamos un descanso. Van a venir unos amigos, es como una fiesta. Te venia a invitar.
-Suena bien. Pero voy a cenar con mamá.
En su cara apareció una mueca de desilusión.
-No importa. ¿Tu madre te ha dicho algo? –Lo miré confusa. – ¿No te dijo nada de que saliste con nosotros?
-Hace dos días que no viene a casa. No sabe que salí con ustedes.
-¿Le vas a decir?
-Si. ¿Por qué no iba a hacerlo?
-No sé. Solo se me ocurrió preguntarte eso. Saliste a cenar con alguien a quien acabas de conocer. Y al otro día almorzaste con él y su hermano. Eso es raro -encogí los hombros. Me importaba muy poco lo que mi madre pudiera decirme. -Que lástima que no puedas venir. Estas fiestas se ponen muy divertidas.
-No lo dudo. Si me hubieras dicho antes me zafaba de mi madre.
-¿Van a demorar mucho?
-Espero que no. ¿Por?
-La fiesta va a terminar tarde. Si queres cuando vuelvas podes ir.
-Debería descansar. Anoche me tuviste hasta tarde sentada en el capó de tu auto.
-Pero no te querías volver, asíque no es mi culpa.
-Era tu invitada, se suponía que me ibas a cuidar.
-Se suponía que haría que la pasaras bien, y la pasaste bien, asíque yo hice las cosas bien.
-Pero también me tenías que cuidar. Y casi muero de hipotermia.
-Estas exagerando.
-Pero tengo razón.
-No.
-Tengo razón.
-No.
-Tengo razón.
-Esta bien. Tenes razón.
-Ya lo sé.
Quedamos en silencio.
-¿Podes poner algo de música?
Fui hasta mi habitación y traje todos mis cd’s.
-Elegí.
-No se de que son.
-Elegí el que te parezca más lindo.
-A ver… Este.
-Bueno. Se llama “Volumen 10” es el último de Trotsky Vengaran.
La música empezó a sonar, y volvimos al silencio. Después de un rato mi celular volvió a sonar.
-Hola.
-Estoy abajo.
-Ya voy.
Colgué y miré a Tom.
-Mi madre ya vino.
-Ah. Bueno. Si queres podes ir a la fiesta. –Se acercó a la puerta mientras yo apagaba la música.
-Depende como vuelva.
Salimos.
-Me gustó la música. Pero no entendí la letra.
-Nos vemos Tom.
-Nos vemos –Se acercó y me dio un beso en cada mejilla.
Subí al ascensor, y me acordé de todas la veces en que improvisé planes con mis amigas para zafarme de mi madre. Me reí al recordar la vez en que Bels y yo estuvimos hasta medianoche en la plaza, nos congelamos, sólo para que yo me salvara de una cena del trabajo de mi madre. Eso me hacia sentir egoísta, pero después me acordaba lo bien que la pasaba con mis amigas, y ese sentimiento desaparecía.
Suspiré. Si tan sólo estuvieran conmigo, de verdad las extrañaba. Principalmente a Belén, todavía me acuerdo de cada cosa sin sentido que hemos dicho. Todavía me río de ese mensaje que me llegó en clase de ingles una vez y que decía “Acabo de ver una peli de dos amigas que secuestraban a una banda de rock, y el vocalista y el bajista se enamoraban de ella. Lo que me dio una gran idea… ¿Y si secuestramos a Tokio Hotel?”. Estoy segura de que nunca voy a conocer a alguien con quien divertirme tanto.
Abroché mi abrigo lo más que pude y salí del edificio. Subí al auto de mi madre.
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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Vie Abr 30, 2010 6:32 pm

esta muyy bueno el capi!!!
q suerte q subistee ya me estaba volviendo loca x esperar este capi
creo q ya es una adiccion je je
ahh yo q ella le decia a mi madre "me duele pila la pansa, mejor n voy"

y me iria con tom a esa fiestaaa Wink

besosss
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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Vie Abr 30, 2010 6:37 pm

jajaja!!!
pido disculpas!!! he tenido escritos en el liceo!!! y me mandan muchos deberes Mad
pero pude subir el capi!!! jajaja
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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Mar Mayo 04, 2010 5:31 pm

Capitulo 5

-Hola Emmy.
-Hola má. –me puse el cinturón de seguridad.
-¿No me vas a saludar?
La miré, alcé una ceja y volví a mirar al frente. Mi madre arrancó el auto.
-¿Cómo estuvo tu día?
-Bien.
-¿Sólo eso? ¿Nada interesante? –No respondí –Me dijeron que volvieron los del otro apartamento de nuestro piso. ¿Los viste?
-Si. Anoche salí a cenar con uno de ellos, y hoy almorcé con los dos. –Lo dije seria y de manera indiferente. Ella debería entender “No es gran cosa”.
-¿En serio?
-Si. ¿Por qué te iba a mentir?
-¿Qué tal son?
-Simpáticos.
-¿Sólo eso? –Me encogí de hombros. –Son hermanos, ¿no?
-Si. Son gemelos.
-Ah. Y ¿cuántos años tienen?
-Creo que veinte.
-¿Y de qué trabajan?
-Tienen una banda. Son los gemelos de Tokio Hotel.
-¿Los tengo que conocer?
-Es la banda favorita de Belén y Pamela.
-¿Y ellas qué dijeron?
-Que no lo pueden creer.
-¿No te taparon a preguntas?
-Si. –A veces las conversaciones con mi madre era más interesantes y entretenidas, pero estaba enojada con ella por haber desaparecido dos días. No es que me preocupara, estaba acostumbrada, pero de todas maneras, me molestaba.
-Parece que hoy no estas de humor.
Continuamos el viaje en silencio. Sólo pensaba en la desilusión de Tom cuando le dije que no podría ir a la fiesta. Miré por la ventilla y trate de recordar lo bueno que me había pasado desde que me había venido a Alemania. Mis recuerdos comenzaban en el mediodía del día anterior en el ascensor, y terminaban hacia un rato en mi casa. De a ratos sentía como mi madre me miraba, pero fingía no darme cuenta. Aparco el auto en una transitada zona del centro de la ciudad. Miré el lugar en el que íbamos a cenar. “Mátenme”. Había pasado por ahí esa tarde, según Bill, la gente que no sabe en que gastar la plata que tiene va a ahí.
-¿Qué te parece?
-No queres que te responda. Créeme.
-No va a ser tan malo.
Entramos y nos sentamos en la mesa reservada. El lugar estaba casi repleto. Las mujeres que había llevaban abrigos de piel, y usaban vestidos elegantes. Yo llevaba un jean de lo más sencillo, y championes.
-Me tendrías que haber dicho que era un lugar elegante.
-No te preocupes. Nadie te esta mirando. Mira que la comida la tuve que pedir cuando hice la reservación. No te molesta, ¿verdad?
-No. –“Espero que la gente no se acostumbre a decidir lo que voy a cenar”.
Trajeron la comida, y comenzamos a cenar en silencio.
-¿Cómo te va en la facultad?
-Bien. No me cuesta tanto como yo pensaba.
-¿El idioma no te complica?
-Hice seis años de alemán. Para algo tenían que servir.
-Ya sé, pero tal vez te costaba.
-No.
-¿Has recorrido la ciudad?
-Hoy cuando almorcé con los vecinos.
-¿Te gustó?
-Es muy grande, pero me gusta.
-Para mi es hermosa.
Lo estaba evitando. Lo sabía. Llevaba la conversación por lados más fáciles. Ella sabia que yo me había dado cuenta, pero siguió comiendo en silencio, como si todo estuviera bien. Ya sabía la respuesta a mi pregunta, pero quería oírlo de ella. Me concentré en mi comida, dándole un respiro, y dejando que se apronte.
Terminamos de cenar. Nos trajeron postre (otra vez torta de chocolate). Mi madre seguía sin hablar. Eran las diez de la noche. No pude evitar recordar que hacia veinticuatro horas había cenado con Tom.
-¿Te acordaste de traer la plata? –Sé que suena estúpido, pero ya me había pasado de salir a cenar con mi madre y que se olvidara la plata. Es que a ella le falla el sentido común.
-Si, traje todo.
Seguía sin levantar la mirada. Vinieron con la cuenta y mamá pagó. Salimos y subimos al auto. Seguíamos en silencio. Me estaba empezando a enojar. Si ella no lo decía, yo se lo iba a preguntar, y no le iba a gustar. Miré por la ventanilla, no tenía ganas de discutir, sólo quería llegar y acostarme, cerrar los ojos y dormir sin preocuparme por nada. Pero si discutíamos me iba a ir a alguna otra parte e iba a volver a las tres de la mañana. Ya lo había hecho, con la diferencia de que conocía la ciudad, y mis amigas siempre me acompañaban. Pasaron los minutos y mi madre no habló. Me estaba desesperando. Ella sabía tan bien como yo que tenía que decirlo. Entró en el estacionamiento del edificio, aparcó el auto y bajamos. Nos dirigimos en silencio hacia adentro. Llamó al ascensor, mientras esperábamos debatí conmigo misma sobre lo que debía hacer. El ascensor llegó y subimos. Cuando las puertas se cerraron me paré de frente a ella.
-Decilo.
-No te entiendo.
-Si me entendes. Decime.
-No tengo nada para decirte.
-¿En dónde y con quién estuviste estos dos últimos días? –No siempre hago el rol de madre y ella el de hija. A veces interpretamos nuestros roles de forma correcta.
-Lo único que te voy a decir es que es un buen hombre y que me siento feliz estando con él.
-Siempre decís lo mismo. Y después pasas deprimida por semanas.
-¡¿Por qué siempre me recordas mis errores?!
-¡Porque siempre cometes los mismos! ¡No aprendes!
-¡Vos no queres verme feliz!
-¡Claro que quiero! ¡Pero ahora no sos feliz, eso es lo que te obligas a creer!
-¡¿Ahora sos psicóloga?!
-¡Sólo trato de que te des cuenta de que siempre haces lo mismo! ¡Nunca vas a ser feliz siendo así de testaruda!
-¡Lo único que necesito es el apoyo de mi hija!
-¡¿Para eso me trajiste acá?! ¡¿Para que te banque con tu depresión cuando vuelvas a cometer los mismos errores estúpidos?!
La puerta del ascensor se abrió y mi madre se apresuró a entrar en el apartamento. Después de que cerró la puerta caminé hacia ella, pero no quería entrar. Me deslicé hasta el piso y quedé ahí, con la espalda apoyada en la puerta. Después de un rato, la puerta del apartamento de Tom se abrió, y pude escuchar música. En ese momento recordé la fiesta. Pero ni siquiera quise mirar.
-No sé porque estoy metido en esa fiesta. Hacer eso es más divertido.
Levanté la vista y vi a Bill recostado en el marco de su puerta.
-¿Salió mal la cena? -Me sorprendió que lo supiera, pero la sorpresa me duró una milésima de segundo. De seguro Tom le había dicho. –Hay muchos tragos ahí dentro donde ahogar tus penas.
Lo miré. Él se acerco y me tendió la mano.
-No es la solución.
-Nunca dije que lo fuera.
Seguía con la mano tendida. Dudé un par de segundos. Al final decidí que si iba a pasar la noche fuera de casa, por lo menos me iba a divertir. Tomé su mano y me paré.
-Esta bien. Pero vos sos el responsable de lo que yo haga.
-Entonces no te doy tequila.
Reímos y entramos al apartamento.
“Ay, por Dios”. Me paré en seco.
-¿Nunca fuiste a una fiesta? –Lo miré. Y me di cuenta de que la sorpresa se vería en mi cara.
-De estas no. Parece el video “Scream”.
Se rió y me condujo hacia los sillones, donde había tres chicos.
-Miren lo que encontré. –Esperaba ver a Tom, pero no estaba. –Ella es Emily. La vecina de enfrente. –Sonreí – Ellos son Georg, Gustav y Andreas.
Bill se sentó y me indico que hiciera lo mismo. Los chicos hablaban de un montón de cosas, de las cuales yo no tenia ni idea. De vez en cuando miraba por encima de mi hombro para ver si veía a Tom.
-No lo vas a ver.
Era Georg quien hablaba.
-Acaba de irse a su habitación con una rubia.
-Ah. Sabe divertirse, ¿no?
Los chicos rieron. Bill se paró y se metió entre toda la gente. Cuando volvió traía una botella de tequila y cinco shots.
-Pensé que no me ibas a dar tequila.
-Cambié de opinión. Necesitas algo fuerte.
Sirvió los tragos. Miré el mío. No tenia ganas de pasar el domingo con resaca. Pero, hacia tiempo que no tomaba tequila. Asíque cerré los ojos y bebí. La bebida quemó mi garganta.
-Creo que no estas acostumbrada al tequila. –Dijo Georg con una sonrisa.
-La última vez que tomé fue antes de venir, hace como tres meses. En realidad no he tomado alcohol desde que me vine.
-Entonces estas de suerte. Acá hay mucho alcohol, y como tu casa queda enfrente no te tenes que preocupar por conducir.
-De todas maneras no voy a dejar que me vean borracha el primer día que me conocen.
Rieron y Bill volvió a llenar los shots. Después de que terminamos la botella, Bill volvió a irse y apareció con una botella de Vodka.
-¿Y el jugo de naranja?
-No traje. No sabía que el vodka era muy fuerte para vos.
Agarré un vaso y lo alargué. Bill lo llenó hasta el tope, y yo bebí medio vaso de un trago.
-¿Y esa es tu idea de que no te veamos borracha?
Miré a Gustav y me terminé la bebida de otro trago.
-Créeme no me vas a ver realmente borracha. Y escúchame bien Gustav. Tenes que entender algo, es inútil que intentes discutir conmigo, porque no hay manera de que me ganes. Nunca (y cuando digo nunca, es nunca) me equivoco.
-¿Sos una sabelotodo?
-Pregúntame cualquier cosa. Te la voy a responder de forma correcta.
-¿Qué apostamos?
-Cada vez que yo tenga razón, vos te tomas un trago.
-Esta bien. Son diez preguntas. La primera: ¿Cuál es la capital de Las Filipinas?
Alcé una ceja y sonreí de lado.
-Manila. -Me miró incrédulo. –Te dije que nunca me equivoco.
-¿A qué distancia se encuentra la Luna de la Tierra?
-A 348.400Km.
-¿Cómo se llama la madre de Bill?
-Simone.
-¿Quién ganó el mundial de 1950?
-Uruguay. Le ganó dos a uno a Brasil.
-¿Cómo es la ecuación del Teorema de Pitágoras?
-Hipotenusa al cuadrado es igual a cateto b al cuadrado más cateto c al cuadrado.
-¿Y si dejamos por acá? Ya me di cuenta que nunca te equivocas.
-Te lo había dicho.
Seguimos bebiendo y divirtiéndonos. Hablábamos de cosas sin sentido, nos reíamos de todo, incluso de los pésimos chistes que decíamos. Se notaba con sólo mirarnos que habíamos bebido bastante, pero no por eso nos detuvimos. Cuando terminamos la tercera botella de vodka, Bill trajo una par de cervezas, a los cinco minutos tuvo que ir a buscar más.
Miré la hora, eran las dos menos diez.
-¿A qué hora empezó la fiesta?
-Dos segundos antes de que te encontrara tirada afuera.
-Es increíble. –Todos miramos a Andreas –En dos segundos Tom se llevó a la chica más sexy de la fiesta a su habitación.
-Pero yo estoy acá.
Todos reímos, y festejamos mi comentario con otro par de cervezas, que enseguida se multiplico. Seguimos bebiendo y diciendo estupideces. Volví a mirar la hora, eran las tres.
-¿Hasta que hora sigue la fiesta?
-¿Qué pasa, flaquita? ¿Ya no aguantas?
-Créeme Georg, tengo para rato. Sólo tengo curiosidad.
-Hasta que se termine la bebida.
-Entonces tenemos pa’ rato.
-¿Qué?
-Que todavía la fiesta va a seguir. Es que en este estado no me concentro mucho en el idioma en que hablo.
Bill abrió su boca en un inmenso bostezo.
-Estoy cansado. Vamos a terminar la fiesta.
Los chicos se pararon, y se metieron entre las personas que estaban bailando. Diez minutos después aparecieron, y se sentaron.
-Entonces… ¿Me van a decir qué hicieron?
-Escondimos la bebida. Cuando se den cuenta que no hay más se van a ir.
-Yo le avisé a mi hermano que la fiesta para él también terminó. Cuando me vaya a acostar quiero dormir.
-Yo no tenía pensado pasar mi domingo con resaca, pero… va a valer la pena.
-¡Esa es la actitud!
Reímos y brindamos por eso. De a poco las personas se comenzaron a ir. A las tres y media Tom se despidió de la rubia con quien había tenido su fiesta. Se sentó a mi lado y me preguntó:
-¿Disfrutaste la fiesta?
-No tanto como vos la tuya. Pero la estoy pasando genial, hacia mucho tiempo que no me divertía tanto.
-¿Y qué hay con la cena del viernes?
-Si, la pasé muy bien también, pero… sin duda esto es mucho mejor.
Bill se paró y apareció con más cervezas.
-Un brindis por Emily, y por como lo rechazó a Tom. –dijo levantando el trago.
Reí, agradecí, bebí y luego aclaré.
-No lo rechacé. Sólo dije que me divertí más ésta noche, que el viernes. Eso no es un rechazó.
-Para Tom si.
-Eso es mentira Gustav. Aunque si me molesta que te divirtieras más con ellos.
-Estoy dispuesta a que intentes que me divierta más que ésta noche. Aunque te aviso que va a ser difícil.
-Voy a hacer el intento de todas maneras.
Reímos y seguimos bebiendo. Cuando terminamos esas cervezas dije:
-Creo que me voy. Mañana el día se va a hacer largo.
-Pero con la resaca que vas a tener, te vas a levantar a las tres de la tarde, como temprano.
-Por lo menos yo no me tengo que preocupar por como voy a llegar a mi casa, Andreas.
Me paré, y Tom se paró junto conmigo. Creo que pensó que me iba a caer.
-Nos vemos chicos. La pasé muy bien. Bill, sos el responsable de la resaca que voy a tener mañana.
Reímos. Me dirigí hacia la puerta, y Tom caminó detrás de mí, todavía pensando que me iba a caer, aunque ni siquiera me tambaleaba al caminar. Abrí la puerta y salí para afuera, me di la vuelta y miré a Tom.
-Asíque te divertiste.
-Mucho. Gracias por la invitación. ¿Sabes? Cuando volvía de la cena con mi madre sólo pensaba en acostarme y dormir, y al final terminé emborrachándome en la fiesta de Tokio Hotel.
-Cosas así suelen suceder. No te preocupes por Bill, va a recibir un reto por dejar que terminaras así.
-No estoy sobria pero, créeme Tom, no estoy ni la mitad de borracha de lo que parezco.
Me miró desconfiado.
-Entonces sos consciente de lo que hiciste hace un rato.
-¿El qué? ¿Hacer que me invitaras a salir?
Sonrió.
-Si. Mañana de tarde te paso a buscar. ¿Te parece bien?
-Genial. Nos vemos mañana entonces.
-Nos vemos.
Me dio un beso en cada mejilla. Me di la vuelta y fui hasta mi casa. Antes de entrar miré por encima de mi hombro y vi a Tom mirándome sonriente. Le devolví la sonrisa y entré. Me dirigí hacia mi cuarto, me cambié y me tiré en la cama. Mi último recuerdo es haber cerrado los ojos.
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romib_kaulitz01

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Mar Mayo 11, 2010 12:18 am

jajaja, q demas este cap, subi mas plis, esta muy lindo el fic!!!
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pain-of-love

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Jue Mayo 20, 2010 3:44 pm

de mass el capi

subiii otroo xfaaaaa!!!

kiero saber q mas va a pasar!!!

besos
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TokiXime

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Lun Mayo 24, 2010 5:41 pm

Un oscarr! jajaa me encanto... subi mas capis pliss Very Happy
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>Mari<

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Lun Mayo 31, 2010 10:11 pm

Capitulo 6

Guillermo Peluffo cantando “Sataman” me despertó. Tantee en el piso hasta que di con el celular. Sin siquiera abrir los ojos contesté.
-Hola
-¿Emily? Soy Tom.
“Por Dios, ¿Por qué grita?” Parecía que mi cabeza iba a explotar. “¿Tom? ¿Qué Tom?” En ese momento recordé donde estaba y porque tenia resaca.
-Hola Tom –susurre, porque hasta mi voz parecía demasiado fuerte.
-Uh, parece que tu resaca es terrible -Él también susurro.
-Terrible es poco. –Aguanto la risa.
-Supongo que te desperté. Perdón.
-No pasa nada. Además me tengo que calentar la comida y con este ánimo mejor me levanto temprano.
-Eh… Emily, son las tres y veinte de la tarde.
-¿Eh?… bueno, mejor, así no cocino –Sonreí al recordar lo que había dicho Andreas la noche anterior.
-Deberías comer algo. La resaca es peor con el estomago vacío. Te lo digo por experiencia.
-Supongo que tenes mucha experiencia, asíque te voy a hacer caso. ¿Y Bill?
-Duerme. Cuando despierte va a estar como vos.
-¿Cómo? ¿Con la cabeza a punto de explotar?
-Si. Ustedes se lo buscaron, no se quejen.
-¿Llamaste para burlarte de mi resaca? –Pregunté, haciéndome la ofendida.
-¿Eh?… no. Llamaba por otra cosa, pero no importa.
“¿Otra cosa? ¿Qué puede ser?… Cierto, lo invité a salir”. Es que con la resaca que tenía mi mente estaba medio lenta.
-Entonces… ¿No vas a intentar qué me divierta más que anoche?
-Pensé que con la terrible resaca que tenías no querrías salir.
-La verdad siento que mi cabeza esta a punto de explotar, el mínimo ruido me parece que alguien me esta taladrando en el oído, ni siquiera tengo ganas de levantarme. Definitivamente estoy en mi lecho de muerte… pásame a buscar a las seis que voy a estar pronta.
-Genial. Nos vemos en un rato. –Colgó. El entusiasmo se podía sentir en su voz.
De algún lugar saque ganas para levantarme. Después de constatar que mis piernas podían soportar el peso de mi cabeza-bomba, agarré ropa y me metí en la ducha. Dos horas más tardes salí. Mi madre no estaba en casa, no me sorprendía, huía de los problemas. La ducha solo había servido para despertarme un poco más. Me tuve que obligar a peinarme. Después me calenté la comida, pero solo comí la mitad. Después de lavarme los dientes me tiré en el sillón (no hay otra palabra que lo describa) a esperar a Tom. A los diez minutos golpearon la puerta. Abrí, era Tom, por supuesto. Me sonrió y le devolví el gesto.
-Hola –dijo, sin dejar de sonreír.
-Hola –respondí en un susurro.
Miró mi cabello mojado.
-Ni siquiera la ducha pudo con tu terrible resaca.
-Todavía estoy a tiempo de arrepentirme y quedarme en casa.
Rió con ganas.
-Sshh. Ten piedad de mi.
-Perdón. –Esta vez rió mas bajo. - ¿Vamos?
Miré el sillón, lo miré a él, suspiré.
-Vamos.
-Si queres nos podemos quedar.
-No, vamos.
Se encogió de hombros y subimos al ascensor. Cuando se detuvo me bajé con la intención de ir hacia el estacionamiento pero Tom se dirigió hacia el lado opuesto.
-Vamos por acá.
Lo seguí hacia la puerta principal. La abrió para que yo saliera.
“¡Que lo parió! Que frío que hace”. Busqué el Cadillac con la mirada, pero antes de que pudiera encontrarlo mis ojos se toparon con un flameante Audi r8. Morí de envidia.
-¿Te gusta? –Lo miré.
-¿Me estas jodiendo? Es el mejor auto que he visto en mi vida. ¿A quién no le gusta un Audi?
-El viernes paseaste en un Cadillac y no mostraste ni la mitad de este entusiasmo. ¿Sabes cuanta gente moriría por andar en un Cadillac?
-Menos de la que moriría por andar en un Audi. Además me van más los deportivos. -Sonrió. Volví a buscar el Cadillac pero no lo encontré. – ¿Dónde esta el Cadillac?
-En el estacionamiento. Había decidido darle el día libre. Después de lo que dijiste fue lo mejor que pude hacer, de seguro se ofendía si te escuchaba.
Omití el último comentario y me centré en lo importante: No había auto. Lo miré aterrada y pregunté:
-¿Me vas a hacer caminar?
-¿Te molesta? –Alzó una ceja.
-Si no tuviera una terrible resaca y no hiciera tanto frío, no tendría problema- Sonrió.
-Me reservo el comentario sobre la resaca. Y no hace tanto frío, en invierno es peor. Pero no te preocupes, no vamos a caminar. Vamos a ir en el mejor auto que has visto en tu vida. –Miré el Audi y volví a mirar a Tom. –A mi también me van los deportivos.
Nos sonreímos y subimos al auto.
-¿Qué vamos a hacer?
-Te voy a mostrar la ciudad. Pero lo interesante de verdad. Bares y discotecas. Sonreí y mire por la ventanilla. El silencio era agradable.
-¿Queres abrir la ventanilla? Tal vez el aire te hace bien.
-¿Vos queres que yo muera de hipotermia?
-Perdón, ya había olvidado que eras susceptible al frío.
-De no ser porque tengo resaca te haría tragar tus palabras. Nadie me gana una discusión.
-A menos que tengas resaca.
-Ni así me ganarías. Pero con resaca no tengo ganas de discutir. Mi cabeza se transformo en una cabeza-bomba.
-¿En una qué?
-Una cabeza-bomba. Como esta a punto de explotar… explotar, bomba, ¿pum?
-Sigo sin entender. –dijo riendo.
-No importa. Es algo que inventamos con una amiga cuando tuvimos la peor resaca que puedas imaginar.
-¿Es con la que halaste ayer? –Asentí -¿Ella es la fan de Tokio Hotel?
-Más bien, es la loca obsesionada con Tokio Hotel.
-¿Vos dijiste que tu país queda en América del Sur?
-Si, y te digo que hay más fans de las que alguien pudiera imaginar.
-Genial. A nosotros no encantaría tocar allá.
-¿Tienen pensado ir?
Me miró, alzó una ceja y sonrió de lado.
-Ya entiendo, no me podes decir. –Volví a mirar por la ventanilla –Ahora tengo curiosidad.
Rió.
-¿Qué dijo tu amiga cuando le contaste que vivíamos enfrente a tu casa?
-Primero le mande un mail. Antes de salir a cenar el viernes a la noche. Me contestó que la estaba jodiendo, que era mentira, que era imposible que fuera cierto, y que yo haya tenido razón.
-¿Razón con qué?
-¿Tengo que contar la historia del principio? –Hizo una mueca que significaba: “Claro”. –Cuando mi madre me dijo que nos veníamos yo estaba con Belén, mi amiga. Me había enojado porque yo no me quera venir, y ella me dijo que me alegrara que capaz los cruzaba a ustedes en el súper, o algo por el estilo, –recordaba que había dicho “kiosco”, pero vaya uno a saber como se dice en alemán –yo le dije que no, que de seguro me mudaba enfrente a su casa. Resulta que así fue. Por eso es que creía que era joda, en realidad, nunca pensó que fuera una joda, cree todo lo que yo le digo.
-Ah… ¿Por qué se vinieron? –Lo miré seria. –No importa, no tenes que contestar.
-Esta bien, no hay problema. Te lo resumo. Mis padres son abogados, y trabajaban para la misma firma. Mi padre dejó a mamá por su secretaria, eso fue hace cinco años. Mi madre ha salido con muchos tipos desde entonces (cuál de todos peor), pero todavía le molestaba tener que ver a mi padre todos los días. Entonces se le antojo que nos mudáramos al otro lado del mundo.
-¿Y vos qué pensas de lo que hizo tu padre? Contesta si queres.
Le sonreí.
-Yo doy fe de que mi padre nunca la engaño. Él comenzó a salir con su secretaria después de dejar a mamá. Para ser justa pienso que en el lugar de mamá yo también me hubiera ido a la primera oportunidad.
Quedamos en silencio un rato.
-¿Comiste?
-Si, media milanesa al pan.
Sonrió y aparcó el auto.
-¿Queres café?
Asentí enérgicamente (mi cabeza-bomba, casi explota) y él rió. Entramos a la cafetería y nos sentamos en una mesa del rincón más apartado.
-¿Te puedo preguntar algo?
-Pregunta lo que quieras, si me molesta no te respondo.
-¿Cómo te sentiste cuando tus padres se separaron?
Lo pensé durante unos momentos, y antes de que pudiera responder vinieron a pedir la orden.
-La promo de los cafés y los sándwiches.
La mesera se fue, y Tom me volvió a mirar.
-¿Te molesta que siempre pida por vos?
-Todo bien –dije riendo. -¿Todavía queres la respuesta a tu otra pregunta? –pregunte seria. Asintió. –Bueno, a decir verdad, no sé. No me lo esperaba. Creo que todos piensan que tienen la familia perfecta, yo no era la excepción. Nunca había imaginado a mis padres separados, yo pensaba que iban a estar juntos toda la vida, es más, soñaba con tener una familia como la de ellos. Definitivamente marcó un antes y un después en mi forma de pensar. Creo que mi mundo se derrumbo.
Quedamos en silencio. Vino la mesera y dejó encima de la mesa nuestro pedido.
-Gracias. –dijo Tom. -¿Cómo volviste a construir tu mundo?
-Con la ayuda de mis amigas. –di un sorbo al café caliente, y un escalofrío recorrió mi cuerpo.
-No hay como los buenos amigos. ¿Son todas fans?
-Bels y Pamela si. Karen y yo no, es decir, nos gusta pero no somos fans.
-¿Todas quieren ser periodistas deportivas?
-Karen quiere ser psicóloga. Pamela y Bels están estudiando relaciones exteriores.
-Interesante. ¿Con cuál de ellas te llevas mejor?
-Bels. Es como una hermana para mí.
-¿Fue muy difícil tener que dejarla allá?
-Si. Mamá había dicho que me la podía traer, pero yo le dije que no.
-¿Por qué no te la querías traer?
-Como querer, quería. Pero mi madre no puede pretender que nos ajustemos siempre a sus caprichos. Aunque hubiera sido genial si me la hubiera traído.
-Si yo hubiera sido vos, me la hubiera traído.
Pensé unos momentos.
-Estamos hablando de Bels como si fuera mi pececito.
Reí al recordar la tarde que me enteré que me venia a Alemania. Agarré mi cabeza-bomba que estaba más cerca de estallar que antes. Seguí tomando el café, estaba muy rico, y de a poco me sacó el frío.
-¿Estas mejor?
-Másss o menosss. Todavía tengo una cabeza-bomba y un poco de frío.
-Si queres en vez de salir a recorrer nos podemos quedar acá.
-Suena bien. Pero queda pendiente la recorrida.
-Genial. ¿Has vuelto a ver a tus amigas desde que viniste?
-Si, nos juntamos en Paysandú (la ciudad en la que vivía) en la Semana de la Cerveza.
-¿Tienen una semana para la cerveza?
-No es como una semana para la cerveza, es solo una actividad para atraer turistas. En la playa se arma un predio. Todas las noches hay espectáculos de música en el Anfiteatro. Hay juegos parecidos a los de parques de diversión, pero parece que cada vez son peores. Se hace en semana santa.
-Suena genial.
-Depende. Este año el predio era una porquería. Pero los shows estuvieron buenos. Con mis amigas fuimos a ver el show de 20 años de Buitres (que es la banda que escuchaste el viernes) y el artista invitado fue Trotsky Vengaran (que es la banda que escuchaste ayer). Estuvo impresionante. También fuimos a ver la murga Agarrate Catalina. Y el show de No Te Va a Gustar y Jaime Roos.
-No conozco a nadie de los que nombraste.
-Ya sé. Pero yo voy a hacer que te gusten.
-¿Qué es murga?
No me esperaba esa pregunta.
-Eh… no se como explicarte. Un día vas a casa y miras algún DVD de los que tengo.
-Bueno.
Pedimos otro par de cafés y mi cabeza-bomba se fue sintiendo mejor.
-¿Qué vas a hacer cuando termines la carrera?
-No tengo idea. Ni siquiera la empecé.
-¿No la empezaste?
-No. Voy a las clases de oyente. Tengo que empezar en el próximo semestre. Las cosas que dan en las clases ahora me van a ayudar, por eso hago todas las monografías y todo eso.
-Sos una chica dedicada. –Nos sonreímos. -Decime algo de tu hermano.
-Cumplió veintiún años en febrero. Esta estudiando oncológia en Montevideo. Esta peleado con mi padre desde hace tres años. Él piensa que la palabra de mi madre es palabra sagrada. No le discute absolutamente nada. Creo que no hay nada más que decir.
Antes de que Tom pudiera responder sonó su celular. Frunció levemente el ceño antes de atender. No tengo idea de lo que dijo en esa conversación, hablaba demasiado rápido, y como ya dije, mi mente estaba lenta. Parecía estar discutiendo. Cortó y me miró con gesto de disculpa.
-Tenemos que irnos.
-Claro, no hay problema.
Pagó, y volvimos al auto. Estuvimos unos momentos en un incomodo silencio, que yo decidí romper.
-¿Ya le caigo bien a Bill?
-Solo le cayó mal la noticia de la nueva vecina. Pero se le pasó en seguida.
-Ah.
Pareció que le había molestado la pregunta. Volvimos a quedar en un silencio incomodo.
-En realidad su problema soy yo. –Dijo de repente. –Dice que voy a arruinar todo como siempre. Pero yo sé que no. –No entendía lo que quería decir. Pero a él eso no le importaba. Él se quería desahogar. –Esta vez pienso diferente. Yo sé que no lo voy a arruinar. -Suspiró y me miró. -No entendes nada, ¿verdad? -Negué con la cabeza. -Bueno. La cosa es así. La última vez que conocimos a una chica agradable era la nueva chica que repartía el correo en el estudio. Comenzamos a hablar con ella, nos llevábamos bien. Yo la invité a salir una vez. Después de la cena fuimos a su casa, y bueno… te podes imaginar el resto de la historia. Al otro día me fui, nunca la volví a llamar. Sigue trabajando en el estudio, cuando nos cruza baja la cabeza. No me habla a mí, pero tampoco les habla a los otros. Lo arruiné. Pero esa no fue la única vez, hubo varias más antes. Bill no quiere que haga lo mismo con vos, le caes bien, y no sabría que hacer o decir si te cruzara. ¿Entendes?
-Si. Pero… ¿se piensa que las mujeres no saben lo que es sexo sin compromiso? Digo, yo he tenido “relaciones de una noche”, y no morí porque no me volvieron a llamar, es más, ni me acuerdo de los nombres.
Se encogió de hombros. Volvimos a un silencio, este vez no era incomodo. Recién volvimos a hablar para despedirnos.
-Perdón por mi desahogo.
-¿Perdón? Esta todo bien, necesitabas decirlo, no hay problema con eso. Eso si, tenemos un grave problema con otra cosa.
-¿Con qué? –Dijo asustado.
-Me debes un recorrido por el lado divertido de la ciudad.
Rió.
-En cuanto se presente la oportunidad. –Miró hacia su apartamento.
-Deberías decirle lo que me dijiste.
-Debería. –Suspiró. –Bueno, nos vemos Em. ¿Te puedo decir Em?
-Claro. Nos vemos.
Me dio un beso en cada mejilla y entró en su apartamento. Cuando terminé de cerrar la puerta el mío, me di un vuelco en el estomago, corrí hasta el baño y vomité.
“Odio la resaca”.
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pain-of-love

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Jue Jun 10, 2010 1:37 pm

a full este capi Smile

cuando puedas subi otrooo!!!!

besoss

cuidatee!
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manetokita

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Sáb Jun 19, 2010 11:19 pm

subi!!..x favor subi otro!!..ame completamente!!..plis plis plis subi lo mas antes que puedas!!


cuidate!!
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>Mari<

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Sáb Jun 19, 2010 11:57 pm

Capitulo 7

Después de vomitar todo el café que había tomado, y también la media milanesa al pan, me di otra ducha. Cuando salí eran casi las nueve. Mi madre todavía no había vuelto. Puse arriba del sillón una manta gruesa, me puse mis pantuflas, y preparé pop. Mientras escuchaba como se hacia, busqué un par de películas interesantes para ver, me conecté y deje la computadora encima de la mesa. Volví a la cocina y me llegó un mensaje de texto. Tal vez suene estúpido pero, me emocioné. Desde que había dejado Uruguay que no recibía uno. Decía:
“Mañana a partir del almuerzo la recorrida.”
Sonreí y respondí:
“Tengo clase. Perdón. Pero estoy por mirar unas películas, si queres podes venir… y Bill también.”
No contestó. Pero igual hice más pop, en la mesa puse tres vasos y llevé un refresco, en vez del agua que pensaba tomar. Eran casi las nueve y media y Tom no había contestado, tampoco habían venido. Diez menos veinticinco me tiré en el sillón, dispuesta a mirar la película, cuando golpearon la puerta. Abrí. Eran Tom y Bill, con una caja de pizza cada uno. Les sonreí y los invité a pasar.
-Veo que confiabas en que íbamos a venir.
-Supuse que preferirías acabar tu domingo conmigo, en vez de con Tom. Además Tom no consiguió que me divirtiera tanto como anoche.
-Eso no fue mi culpa. Tu resaca era terrible. –Casi hace puchero. Bill y yo reímos. -¿Cómo está tu cabeza-bomba? ¿Hizo pum?
-No. Ya esta fuera de peligro de explotar.
Bill nos miraba con cara de desconcierto. No entendía nada. Cuando Tom y yo paramos de reír, los chicos abrieron las cajas de pizza. Se veían muy ricas, pero no olvidaba que hacia una hora había vomitado.
-¿Se van a comer una pizza cada uno?
-¿No queres? –Tom parecía desilusionado
-No. Cuando volví estuve veinte minutos vomitando.
-Te dije que no te le acercaras demasiado Tom. –Reí, y Tom mató a su hermano con la mirada. –Tranquilo Tom. Debe haber vomitado por la resaca. ¿Verdad?
-Digo yo que si. O capaz el café tenía algo.
Mientras Bill cortaba la pizza, Tom le dio un vistazo a las películas que yo tenía pensado mirar. A él también le gustaban las de acción, asíque le gustó la idea de mirar “Triple X”.
-La odio. Lo único que hacen es pelear. No me gustan las de acción.
-Somos dos contra tres Bill. Aguántate.
-Es injusto. Para mi eso era lo que tenia el café. Le pusiste algo para que estuviera de acuerdo con vos.
Esta es la única manera de traducir la cara de Tom: “What the fuck?” Comencé a reír.
-No entiendo porque te reís cuando discutimos.
-Esta vez me reía de tu cara Tom. Era muy graciosa. -Alzó una ceja. –Mejor pongo la peli antes de que me mates.
La película comenzó.
-No entiendo porque se hacen todos esos tatuajes. No me miren así. No van a quedar más lindos con tatuajes.
-Vos no quedas más lindo con el piercing.
-Pero un piercing es más sexy. –Movió con la lengua su piercing, y me miró fijo a los ojos. Me sonrojé y bajé la mirada. –Además un tatuaje duele más que un piercing
-Eso no lo sabes. Nunca te hiciste un tatuaje. Yo que tengo de los dos te digo que al final es lo mismo.
-Y los tatuajes pueden ser muuuy sexys.
-Entonces deberías hacerte uno. ¿O te da miedo?
-¿Por qué pensas que no tengo ningún tatuaje?
-¿Tenes?
-Si, en la nuca.
-¿Puedo verlo? -Me recogí el pelo y se lo mostré.
Cerré los ojos, y un escalofrío me recorrió el cuerpo cuando sentí como suavemente pasaba su mano por mi tatuaje.
-¿Qué significa?
-Carbonera.
-Ah. ¿Qué significa?
Reí.
-Así se les dice a los hinchas de Peñarol, un cuadro de futbol de Uruguay. En el cuello de la camiseta también dice carbonero, igualito que mi tatoo.
-Ah. Osea que sos una gran hincha. ¿Tus amigas también son de ese cuadro?
-Karen si, pero a ella no le gusta mucho el fútbol. Pamela y Bels son de Nacional, el cuadro rival. A ellas les encanta el fútbol, y siempre miramos los partidos juntas, y nunca pasa nada. Bueno yo una vez le tire con una silla a Belén, pero no le llegué a pegar.
Tom rió.
-Nuestro jugador favorito es Lukas Podolski.
-Lo conozco. Juega en Köln.
Cuando Tom iba a hacer otra pregunta, Bill interrumpió:
-Yo cambio de película. Vin Diesel ya está por salvar al mundo y ustedes siguen conversando.
Reímos y nos centramos en la película. Cuando la película estaba por terminar, los chicos ya habían terminado la segunda pizza. No lo podía creer. De repente comienza a sonar un ruidito raro. Me acordé que tenía el msn conectado.
“Bels dice: HOLA!!!”
“Emmy dice: Hola vida!! Me encanta tu nick taaan original”
“Bels dice: no tengo ganas de pensar en alguna frase cursi, y tu nick es tan original como el mío”
“Emmy dice: es que estoy con una cabeza-bomba”
“Bels dice: q habrás hecho anoche??”
“Emmy dice: muchas cosas, pero voy a ir directo a lo q te interesa, me emborraché en una fiesta q hicieron los hermanitos q viven en el apartamento de enfrente”
“Bels dice: TE ODIO!!!!”
“Emmy dice: yo pensaba llamarte y contarte los detalles, y capaz podías hablar con ellos, vinieron a mirar películas y a comer pochoclo, pero si tanto me odias, mejor no”
Se desconectó. Agarré el celular y la llamé.
-¡¡AAAHHH!!
-¡Me vas a dejar sorda! –Alejé el teléfono de mi oreja.
Tom y Bill me miraban atentos. Les sonreí.
-Deciles que digo yo que Hola.
-Wow. Sos súper original.
-Si te pido que le digas a Bill que lo amo y que se casé conmigo no se lo vas a decir.
Reí.
-De todas maneras eso no seria original. Estoy segura que han recibido muchas propuestas de matrimonio.
Rió.
-Dale, deciles.
Suspiré y miré a los chicos, que estaban discutiendo sobre la siguiente película.
-Mi amiga dice Hola.
Los chicos sonrieron.
-Decile que la quiero conocer.
-Le diría, Tom. Pero no quiero que mi amiga muera de un infarto.
Rió.
-¿Que dijo Tom para que yo muera de un infarto?
-Que te quiere conocer.
Todavía no entiendo como mi tímpano sobrevivió a ese grito.
-¿Cómo es?
-Y…-Lo miré –Está más bueno que comer pollo con la mano.
Rió.
-Eso ya lo sé. Me refiero a la personalidad.
-Ah, eso. ¿A quién le importa? –Rió –Supongo que…no sé. Es divertido. Hoy estábamos hablando de piercings y tatuajes y se puso a jugar con el piercing que tiene. Casi muero.
-¡Es tan hot! Cuando veo imágenes de Bill haciendo eso con el piercing que tiene en la lengua juro que estoy a punto de ver a San Pedro. Decile que yo también lo quiero conocer, a él y a todos.
-Dice Bels, que los quiere conocer a todos.
-Decile que cuando quiera puede venir.
-Eso ya lo sabe.
-¿Qué es lo que sé?
-Qué podes venir cuando quieras.
-Apronta un par de camas, Pame y yo ya nos estamos colando en un avión.
Reí con ganas.
-Acá no se pueden quedar. Van a tener que hacer el sacrificio de quedarse con Tom y Bill.
-Va a ser todo un sacrificio pero lo vamos a hacer. Solo para verte.
Los chicos me miraban, no tenían idea de que hacer. La película ya había terminado, y yo no soltaba el teléfono.
-Pongan la peli que quieran.
-Me toca elegir. –Se apresuró a decir Bill.
Tom frunció el ceño, y me prestó atención a mí.
-¿Ahora que hacen?
-Bill está eligiendo una película y Tom me esta mirando. –Sonreí. -¿Queres hablar con él?
-Si él quiere. –Se le escuchaba nerviosa.
-¿Queres hablar con Bels? Ella también sabe alemán, no va a ser problema.
Sonrió y alargó la mano.
-Hola.
Desde donde yo estaba se escuchó el grito. Tom me miró, más sonriente aún. ¿Cómo era eso posible?
-Emily habla muy bien de vos.
Me paré y fui hasta donde estaba Bill.
-¿Y? ¿Cuál queres mirar?
-No sé. Estoy entre estas tres. –Me mostró las cajas de las tres películas, mientras seguía revisando la estantería llena de películas. -¿Hay más de ese tipo?
-Ni idea. Esas son de mi madre.
-Elegí vos una de esas.
Las miré. “Orgullo y Prejuicio”, “Realmente amor” y “Día de los enamorados”. Esa debió conseguirla en Alemania, porque cuando nos vinimos todavía no estaba a la venta.
-Yo digo que “Día de los enamorados”.
-No. Me gustó ésta. –Me mostró “Mamma Mía!” y yo reprimí la risa.
Regresamos al sofá, Tom seguía hablando con Belén. Coloqué la película y me senté entre los gemelos. Tom bajó la voz mientras Bill le daba play. La película comenzó y yo bostecé. Bill miraba entusiasmado la película, cantando en voz baja todas las canciones. Tom seguía hablando con Bels, y yo dormitaba de vez en cuando. Cuando la rubia que se esta por casar canta en la playa junto a su futuro marido cerré los ojos.
-Me encanta esa película. –Abrí los ojos alterada. -¿Estabas dormida?
Sonreí.
-Más o menos. No me gustan los musicales.
-Intenta vivir con Bill, no deja de cantar ni cuando duerme.
Tom seguía hablando por teléfono. Le sonreí y miré a Bill.
-¿Cantas dormido? Que genial. Yo creo que hablo dormida, pero no puedo estar segura. –Miré para todos lados. -¿Qué hora es?
-Son casi las dos de la madrugada. ¿A qué hora entras a la facultad?
-Como a las dos de la tarde. Los viernes son los únicos días que tengo de mañana.
-Ah. Que bueno. Es horrible levantarse temprano.
-Si, y es peor con este frío.
-Como se nota que no has estado en invierno.
-Tom dijo lo mismo hoy de tarde.
El aludido rió, y se despidió de mi amiga. Me alargó al teléfono y yo lo tomé.
-Vos pagas la factura, supongo.
Antes de que Bels se pudiera defender habló Tom:
-No te enojes con ella. Yo la entretuve preguntándole muchas cosas.
Miré sorprendida.
-No te preocupes por eso. –dije, sorprendida aún. –Era joda… Bels ¿lo dije en alemán?
-Si, mi vida.
-Ah. Bueno. ¿Qué te pareció? ¿Es así como lo imaginabas?
-Es ideal para vos. De verdad. Lo dejaste alucinado con tu tatuaje. Llévatelo a la cama y nunca más te deja.
-¡Estas loca! No pienso acostarme con él.
-Dale, ganas no te faltan.
-Obvio no. Ya te dije, esta más bueno que comer pollo con la mano. Pero de todas maneras, no da. Vive en el apartamento de enfrente. Y lo conocí el viernes.
Rió. Yo sabia porque, y tuve que hacer un esfuerzo para no reír también.
-¿Y todavía no te acostaste con él? Por Dios, si a vos te bastan cinco minutos para eso. Y a él ni cinco segundos.
-¡Bels! Eso sonó horrible. Yo no soy una cualquiera.
-Tenes razón. Pero deberías acostarte con él. Es mejor que el de la comida de fin de año.
-¿Cómo te acordas? Fue hace meses.
-Es que hoy estaba chateando con Nico, tu ex, y me dijo que se cruzó con mi hermano, tu otro ex. Y mi hermano le preguntó si era cierto que vos eras re buena en la cama.
-¡¿Qué?!
-Parece que el tipo éste de la comida, después que nos fuimos dijo que ese había sido el mejor polvo de su vida.
-¡¡¡Cuando lo vea lo castro!!!
-Anda a buscarlo por Estados Unidos. Se fue a vivir allá.
-¡Cobarde!
-Parece que en la comida había un conocido de mi hermano. Y le contó lo que el tipo había dicho. Y Nico me dijo que vos una vez le dijiste que mi hermano y vos se habían peleado porque él no había querido tener relaciones. Entonces él cree que mi hermano está arrepentido.
-¡¿Qué?!
-¿Es cierto?
-No me acuerdo. Puede ser. Anduvimos como dieciocho meses, cuando terminamos yo estaba por cumplir los quinces. Ya me conoces, tal vez sí lo dejé por eso. Pero, ¿Nico que le dijo a tu hermano cuando le preguntó eso?
-Que no le pensaba responder. Porque eso es algo tuyo, y él no va a andar diciendo esas cosas por ahí. Pero a mi si me contestó y me dijo que eras excelente.
Pensé durante unos momentos.
-¿Pensas qué soy una mina fácil?
-Para nada. Los tipos con los que te acostas, generalmente los conoces de antes.
-No sé. Digo, no me acuerdo de mi primera vez. Me acuerdo que fue con un gurí de otro tercero, pero no me acuerdo del gurí. Tampoco me acuerdo mucho como fue.
-Pamela tampoco. Y yo me acuerdo porque fue con mi primer novio. Y Karen…bueno, vaya uno a saber. No habla de esas cosas.
-De todas maneras. Digo, tenia quince años cuando mi primera vez. Era chica.
-Hay gurisas que a esa edad ya tienen hijos, por más horrible que suene. Che, ¿Tom y Bill se fueron?
Me había olvidado de mis invitados. Los dos me miraban como si yo fuera lo más interesante del mundo. Supongo que nunca habían escuchado hablar a alguien enojado en español. Les sonreí.
-Siguen acá.
-Genial. ¿Puedo hablar con Bill?
-Ahora no. Son como dos y media de la madrugada. Mañana te llamó, y terminamos de conversar más tranquilas. ¿Dale?
-Bueno. Chau.
Colgué.
-Perdón, me olvidé que estaban acá.
-No hay problema. –Bill sonrió. –Pero yo también quería hablar con tu amiga.
-Ah. Veni mañana de tarde y la llamas. ¿Te parece?
-Genial.
Me ayudaron a llevar todo a la cocina. Mientras miraban entusiasmados como conversaba con Bels se habían terminado el pop. Estos chicos no tenían fondo. Cuando todo en la cocina quedó ordenado nos dirigimos hacia la puerta.
-Te debo un recorrido. –Le sonreí –Ya sé lo que podemos hacer.
Bill interrumpió.
-Yo que vos le digo que sí. No se va a rendir.
Reí. Y Tom volvió a matar a su gemelo con la mirada.
-Almorzamos juntos, damos un par de vueltas y te llevó a la facultad. Después te voy a buscar, terminamos el recorrido y venimos para acá. ¿Qué te parece?
-Es una buena idea.
-Genial. Te pasó a buscar a las once y media. –Me sonrió, contento con la idea. Le sonreí. –Bueno, nos vemos mañana. Que duermas bien.
Me dio un beso en cada mejilla y salió para afuera.
-Nos vemos Em. Gracias por la invitación. Que descanses bien.
-Igualmente. Por nada, Bill. Cuando quieran pueden venir. Nos vemos.
Se dirigieron a su apartamento. Antes de entrar Tom me dedicó otra sonrisa, a la que correspondí. Cuando entraron cerré la puerta. Me dirigí a mi habitación y me acosté. Estuve dando vueltas en la cama y pensando en mi conversación con Belén, hasta que el cansancio me pudo.
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manetokita

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Dom Jun 20, 2010 2:52 pm

me encantaaaaa!!!!!!!!!!!!!!...y este capi mucho mas!!!!!!!!!!!!111..aaaaaaaaaaaaa
q amocion!
x favor subi otro!!!!!!!!!!!!!!!!!
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manetokita

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Lun Jun 21, 2010 1:08 pm

x favor!1..q creo q me vicie a este fc!!!..jaja es q me rei mucho con la conversacion!!..jajaja
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romib_kaulitz01

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Mar Jun 22, 2010 11:54 pm

q demaas q esta!!! jajaja, muy bueno el fic...
subi mas caps porfiiis!
besos!!
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manetokita

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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   Miér Jun 23, 2010 1:50 pm

hace 3 dias q no subis el capitulo 8!!.jajja si los tengo contados!!..jajja
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MensajeTema: Re: El sueño más dulce   

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